Viernes, septiembre 16th, 2011 | Author:

Riesgos y peligros
■ Además del riesgo de envenenamiento ocasionado por el óxido de carbono (solamente en el caso del gas ciudad), el uso de cualquiera dé los tres tipos de gas citados comporta dos graves riesgos: de incendio y de explosión. De todos modos, para que ambos accidentes puedan ocurrir es preciso que se expanda una gran cantidad de gas dentro de un ambiente cerrado, es decir que se produzca lo que se llama una «fuga de gas».
■ Puesto que los tres tipos de gas son prácticamente inodoros, las compañías suministradoras habitualmente proceden a «odorizarlos» añadiéndoles gases no tóxicos pero que tienen un olor característico, más bien repugnante. Ésta resulta ser la mejor manera de que el olfato detecte inmediatamente una fuga de gas, por pequeña que sea.
■ Cuando se produce una fuga, el gas se difunde rápidamente por el ambiente y, al mezclarse con el aire, puede dar lugar a una mezcla altamente explosiva bastando, para que ello se produzca, una simple chispa cuando no una clara llama. La chispa puede ocasionarse simplemente al conectar un interruptor, un enchufe o pulsar un timbre. Aunque la mezcla de gas y aire no sea capaz de provocar una explosión, resulta igualmente inevitable el incendio que, si bien puede no ser muy intenso, si no es apagado rápidamente puede ser alimentado por el gas que se escapa.
■ Por ello, una de las primeras normas a tener en cuenta es la de cerrar siempre -particularmente durante la noche o cuando se abandona el hogar por cierto tiempo- la espita principal de entrada del gas (situada cerca del contador y al aire libre) o bien la de la bombona.

Categoría: Gas domestico
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