Jueves, marzo 22nd, 2012 | Author:


Soldadura por capilaridad
La colocación de manguitos o racores por capilaridad requiere un poco más de trabajo que los logrados a base de compresión, pero son, en cambio, mucho más baratos y de un acabado mucho más presentable. Su solidez es considerable y resulta fácil colocarlos en los lugares de difícil acceso.
Normalmente el empalme por soldadura está previsto para una unión definitiva. Sin embargo, una soldadura por capilaridad puede deshacerse e incluso volver a utilizar todos sus elementos. Ahora bien, si se desea que la instalación de fontanería sea fácilmente desmontable, será mucho mejor realizarla con racores de compresión.
El principio del manguito de soldadura por capilaridad es el siguiente: cuando se ha fundido el metal de aporte (es decir, la soldadura blanda) se extiende por capilaridad en el espacio muy estrecho que existe entre el tubo y el accesorio o manguito para formar, una vez ha endurecido, una junta perfectamente estanca.
Los manguitos con soldadura incorporada suelen tener unos aros o toros cuyos senos interiores contienen soldadura. En cambio, los manguitos que hay que soldar requieren un aporte de soldadura (en forma de hilo grueso o de pasta) que se aplica en los bordes del accesorio o en pequeños orificios previstos al efecto. La diferencia entre estos tres tipos de manguito es mínima, todos ellos son baratos y existe una gran variedad de formas: ángulos rectos, tes, empalmes y ramificaciones diversas. Los acodamien-tos de diversa abertura pueden reemplazar ventajosamente el curvado.

Categoría: Soldar cobre
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