Martes, junio 12th, 2012 | Author:

Flamear la madera

Si se desea una superficie de madera con carácter especial y de aspecto rústico cabe la posibilidad de flamearla en vez de teñirla, operación que se realiza con el soldador y para la cual se requieren pocas herramientas.
Para flamear la superficie se utiliza una lamparilla de soldar. Las partes más tostadas se eliminan con un cepillo de cerdas vegetales o metálicas. Todas las maderas resinosas de coniferas, pino y abeto son aptas para este tratamiento.

La madera que se vaya a flamear no es necesario pulirla antes: basta un cepillado manual o mecánico.
La llama se pasa lentamente de un lado a otro de la madera en dirección de la fibra, hasta que todos los anillos desaparecen bajo una misma coloración oscura. Pruébese primero con un trozo de madera cualquiera la potencia de la llama y la distancia conveniente.
Tras el flameado se cepilla, con lo que se eliminan las partículas de madera carbonizada más blanda y se consigue un relieve de la superficie en el que las fibras se mantienen oscuras y los poros, al quedar más rebajados, son más claros. Si el tono resultante es demasiado oscuro, se puede tratar de nuevo con el cepillo metálico. Es muy importante cepillar siempre en dirección de las fibras.
Aquellas partes de los muebles que estén directamente en contacto con los vestidos (mesas, asientos y respaldos) no deberían ser cepillados, por lo que no conviene utilizar en ellas una llama demasiado fuerte.
Tampoco se debe mantener la lamparilla demasiado cerca de la madera (distancia aproximada de 20-30 cm). Así solamente se tuestan los poros, en tanto que las fibras permanecen de color claro.
También pueden flamearse maderas chapeadas, pero la chapa debe ser aserrada y tener como mínimo un grosor de 2,5 mm.

Categoría: Madera
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