Jueves, julio 12th, 2012 | Author:

Aplicación.
Las emulsiones y las soluciones se aplican del mismo modo, pero dado que ambos productos son tixotrópicos (suspensiones en forma de gel) no hay que agitarlos antes de aplicarlos. Para extenderlos se emplea una brocha o una paletina suave; conviene humedecer los instrumentos antes de usarlos para evitar que se empapen excesivamente y repetir esta operación a lo largo de la aplicación para facilitar así el trabajo.
Con el fin de acelerar la adherencia en tiempo cálido o cuando deba aplicarse el producto  sobre  una  superficie  muy absorbente, conviene mojar dicha superficie antes de empezar. Si se tiene que operar sobre una superficie muy po-rosa (hormigón antiguo o fibrocemento
cuya parte superior se desmenuza), se aplica primero un producto de estanqueidad diluido en un volumen igual de agua y se deja secar antes de proseguir. Para conseguir una protección duradera es necesario recubrir el aparejo de base con dos o tres capas de este producto. No hay que olvidar que cada capa debe estar bien seca antes de dar la siguiente.
Por lo que concierne a la primera capa, habrá que ceñirse a las instrucciones del fabricante (1 litro por m: generalmente). A continuación, y cuando la capa aún está líquida, se coloca la tela de refuerzo procurando no atirantarla. Se depositan las capas de tela siguientes colocando 75 mm de recubrimiento y procurando que casen perfectamente las superficies del techado que se desea proteger. Si el tratamiento es a base de emulsión, la segunda capa debe ser de una resistencia elevada (tasa de aplicación habitual: 1 litro por m:). Si se trata de un tejado en pendiente, se aplica una tercera capa de emulsión cuando la segunda esté seca. Si el tejado es a dos vertientes se aplica el tratamiento en la cumbrera después de haber acabado ambos lados. El tratamiento debe alcanzar toda la longitud de la cumbrera y desbordar sobre cada vertiente unos 75 mm, como mínimo.
La protección de un techado plano debe retornarse sobre todas las superficies verticales vecinas y además deberá sobrepasar las albardillas existentes más allá (unos 100 mm). Es preferible prever tres capas, la última de las cuales deberá ser de una alta resistencia.
Cualquiera que sea la forma del tejado, la última operación consiste en volver a colocar las albardillas antes levantadas procurando obtener una perfecta estanqueidad.

Categoría: Humedad
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