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Miércoles, septiembre 21st, 2011 | Author:

Comprobación de la conexión
■ Una vez realizada la conexión entre el punto de salida de suministro del gas y el aparato de consumo, es imprescindible proceder a la comprobación de que se ha efectuado correctamente, verificando que no exista ninguna pérdida de gas en ningún punto de la conexión.
■ Evitar, por principio, el uso de una llama (ya sea una cerilla, un encendedor o una vela). Aunque hay profesionales que lo emplean, este sistema ha dado lugar a numerosos y graves accidentes. La manera más simple y más correcta de comprobar si hay un escape, por pequeño que sea, consiste en verter un poco de detergente para vajilla en un recipiente, añadir algo de agua y obtener una buena espuma agitando la mezcla. Aplicar luego la mezcla de manera que recubra todo el tubo de conexión, especialmente los puntos terminales del mismo en su empalmado con los dispositivos metálicos de la espita y del aparato de consumo. ■ Para proceder de manera efectiva a la comprobación, lo primero que debe hacerse es verificar que el aparato de consumo tenga el o los grifos perfectamente cerrados. A continuación se abre la espita de suministro: la terminal del conducto de gas ciudad o natural o bien la que se acciona en el accesorio que se incorpora a la bombona de gas embotellado. Ahora es cuando se tendrá que comprobar de un extremo al otro del tubo de conexión que no haya ningún punto de escape. Cubrir todas sus partes con la mezcla de jabón líquido preparado, haciéndolo de una manera sistemática y minuciosa. Dedicar especial atención a los terminales y puntos de enlace entre el tubo blando y los accesorios. Asimismo, mojar bien la zona correspondiente a la abrazadera de presión.
■ Observar el líquido a medida que se va aplicando. Si existe una fuga, por pequeña que ésta sea, quedará localizada por la producción de una serie de burbujas que se originan, se hinchan y revientan, formándose otras a continuación.
■ En las tiendas puede adquirirse un tipo de spray especialmente preparado para ser utilizado como detector de fugas. Se proyecta el líquido sobre los puntos críticos en que se teme que pueda haber un escape y, si éste existe, se observará rápidamente la aparición de pequeñas burbujas aún con mayor evidencia. En el caso de que no lo haya, es preciso secar toda la parte que se ha mojado para hacer la prueba.
■ En el caso de que se detecte una fuga se tendrá que proceder de manera distinta según corresponda al punto de conexión, o bien a alguna parte intermedia del tubo. En el primer caso habrá que verificar si el escape se debe a un mal encaje del tubo con el terminal metálico, en cuyo
caso se verá que las burbujas surgen por los bordes del tubo, o bien si se ha originado por una grieta al tensarse el tubo o al ser apretado excesivamente por la abrazadera. Tanto en el primer caso como en los otros dos, después de haber desprendido el tubo cabe la solución de cortar un trozo terminal del mismo e intentar una nueva conexión, realizando la comprobación pertinente. Pero en el caso de que el tubo de conexión no tenga la suficiente longitud, será mejor cambiarlo por otro nuevo que disponga de garantía de seguridad para el máximo de tiempo necesario.
■ Si la pérdida se halla en pleno recorrido del tubo entre las conexiones de sus extremos, es conveniente cambiar todo el tubo y no intentar nunca arreglarlo con un parche.
■ Pero también pudiera ocurrir que el escape no se produjera ni en el tubo ni en sus conexiones terminales, sino que estuviera localizado en la misma espita instalada en el extremo del conducto de suministro o bien en el accesorio dispensador que se instala en la boca de la bombona. Esto puede deberse a que el aparato, a causa de su tiempo de servicio, sea defectuoso. En este caso se tendrá que sustituir. Pero como primera precaución habrá que proceder a cerrar el grifo de paso junto al contador, si se trata de una instalación urbana, o bien sacarlo inmediatamente de la bombona si se trata de gas embotellado.
■ La sustitución de una espita de una instalación de gas en una vivienda se realiza de manera análoga a la de un grifo para el agua, recurriendo a los sistemas normales de estanqueidad y dotando a los filetes de la rosca de conexión de la correspondiente tira de teflón. Una vez hecha la reposición hay que proceder a la comprobación con agua jabonosa. Pero si se trata de un accesorio de toma de gas embotellado, se tendrá que reemplazar dicho accesorio defectuoso por otro nuevo, reclamándolo en las tiendas especializadas. Hay que tener mucho cuidado al conectar el tubo flexible con el nuevo accesorio y realizar, después de la conexión, una prueba con agua jabonosa.
■ Es conveniente que el tubo flexible de conexión con el aparato de consumo se verifique con frecuencia, especialmente si se trata de elementos que se usan a menudo como sucede, por ejemplo, con el cambio de bombonas de las estufas. Además de esta revisión periódica, convendrá realizar el cambio del tubo de conexión, tanto si se trata de gas ciudad o natural como de gas embotellado, cada tres o cuatro años, asegurándose al realizar la nueva adquisición de que en la marca de homologación esté inscrita la fecha tope de utilización que, naturalmente, tendrá que ser lo más dilatada posible.
■ Eventualmente, no está de más desmontar los tubos y, colocándolos verti-calmente, eliminar el posible polvillo que se haya depositado en su interior. Al volver a montar el tubo de conexión, realizar las comprobaciones ya descritas, con agua jabonosa.