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Viernes, agosto 03rd, 2012 | Author:

Suspensión de las cortinas.
Las cortinas van enganchadas en el carril por medio de elementos de suspensión o ganchos de diferentes tipos, debido a lo cual no se podrá medir la longitud del tejido hasta que el carril y los elementos de suspensión estén montados. Entre la cortina y el suelo debe quedar una separación de 20 ó 30 mm para evitar que se acumule el polvo del suelo. En cambio, una cortina corta puede rebasar de 50 a 75 mm por debajo del marco de una ventana y quedar separada unos 20 ó 30 mm de esta última.
Los enganches estándar suelen ser de nailon o de metal inoxidable. Se mantienen en la cortina después de haberlos deslizado en unos pliegues que se habrán hecho antes en el reverso de la cortina y en su parte superior. Para ello suele emplearse una cinta provista de unos cordones de fruncido; éstos, una vez anudados, retienen los pliegues de toda la cortina.
Habrá que calcular y adquirir una cantidad suficiente de ganchos para repartir uniformemente los pliegues en toda la anchura de la cortina. Si los elementos de suspensión no están previstos en el equipo de carril adquirido, se elegirán los que mejor se adapten en cada caso. Para un carril monorraíl se necesita un elemento de suspensión menos que la cantidad de ganchos existentes, puesto que el último de ellos se fija en el extremo del carril con el fin de mantener el borde de la cortina en posición fija.
Los ganchos estándar se adaptan generalmente a todos los tipos de elementos de suspensión, pero existen carriles equipados con sus propios elementos de
suspensión combinados. En estos modelos, un extremo entra en un pliegue de la cinta fruncidora en tanto que el otro se adapta sobre el raíl o en él. Estos modelos suelen ir siempre unidos al carril, pero conviene asegurarse de que serán suficientes.
En las barras redondas, los cursores están constituidos por simples anillas insertadas en la barra o por unas semiani-llas suspendidas. Las anillas poseen a veces una parte plana doblemente perforada cuyos orificios son generalmente demasiado estrechos para dar paso a un gancho normal. En este caso habrá que utilizar ganchos metálicos o variantes que se acomoden al sistema de la anilla, o coser directamente la tela en la anilla.
Si la cabeza de la cortina está provista de una cinta fruncidora, se obtienen fácilmente los pliegues repartiendo el tejido a intervalos regulares. Se disponen generalmente los pliegues por grupos de tres y se mantienen en posición mediante ganchos de varias ramas introducidas en los correspondientes pliegues de la cinta. Estos ganchos se adaptan a la mayoría de elementos de suspensión y anillas para barras redondas.
Una vez elegido el gancho, se introduce en los pliegues a lo largo de la cinta, incluyendo el último pliegue destinado a retener la cortina en el final del carril.
Se montan las cortinas en el carril entrando cada gancho en su correspondiente sistema de suspensión y se comprueba el funcionamiento hasta asegurarse de que es correcto.
Si los bordes de la cortina no caen bien, se podrán dar unas puntadas en los rincones del orillo o un lastre de plomo en la parte inferior de la cortina.

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