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Lunes, julio 16th, 2012 | Author:

Humedad de origen higroscópico.
En las casas viejas suelen aparecer manchas de humedad sin razón aparente. Pero si después de haber examinado todas las causas posibles (incluso la de capilaridad ascendente del suelo) no se logra descubrir el origen del daño, es posible que las manchas se deban a la presencia de sales higroscópicas en la obra o en el yeso de revestimiento.
Una sal higroscópica es una sustancia que atrae al agua. Un ejemplo muy común es la sal de mesa (CINa). El cloruro sódico, al caer sobre una mesa, absorbe la humedad ambiental, resultando húmedo e incluso líquido. Lo mismo ocurre con las sales higroscópicas que se acumulan en la pared.
Las causas más frecuentes de humedad higroscópica son las capilaridades a partir del suelo y la condensación. En el primer caso, la humedad que sube por la pared arrastra consigo las sales; éstas se quedan estancadas aunque haya banda hidrófuga e incluso si se deja secar el yeso. Este fenómeno es corriente cuando el instalador de la banda hidrófuga descuida el acabado en los ángulos.
Cuando la humedad está asociada a una condensación, esta última se debe generalmente a los gases calientes que suben por la chimenea. La condensación es muy alta en el caso de una chimenea fría (que dé a un muro exterior, por ejemplo) o tapada y sin ventilación. Al condensarse, los vahos y los humos depositan sales higroscópicas sobre las paredes de la chimenea, sales que se van acumulando con los años e impregnan poco a poco el conjunto de la obra.
Si se presenta algún problema en una chimenea en servicio, sobre todo si sirve para evacuar los vapores de un aparato de gas, no conviene intentar resolver un problema de humedad interna sin antes haber comprobado si la estructura de la chimenea es sólida y si está protegida con revestimiento refractario.
Todas las manchas de humedad de origen higroscópico tienen tendencia a aparecer y a desvanecerse según el grado de humedad existente en el aire. El único remedio eficaz consiste en sacar el yeso viejo, colocar una barrera hidrófuga para impedir la formación de la masa salina y, finalmente, recubrir esta barrera con un yeso nuevo.
Si se trata de humedad ascendente desde el suelo (por capilaridad), el nivel de altura estará marcado por una línea difusa que se verá en la pared. En este caso, se levanta el yeso hasta unos 150 mm por encima de la línea aparente alrededor de cualquier mancha aislada en el saliente de la chimenea. Después de haber eliminado el yeso en mal estado, se cepilla para eliminar la sal que hubiera podido cristalizarse en la superficie y se deja la fábrica expuesta al aire el mayor tiempo posible. Sólo cuando las sales hayan cesado de aflorar a la superficie (es decir, al cabo de varios meses) se podrá hacer la restauración. Uno de los tratamientos posibles, una vez rehechas las juntas, consiste en aplicar a la fábrica una fina capa de un producto de estanqueidad en forma de solución y realizar un acabado con un enlucido de yeso. La presencia del betún evitará que el agua del yeso disuelva las nuevas sales y. por tanto, que se reproduzca el fenómeno higroscópico.
Otra posibilidad consiste en aplicar una primera capa de una mezcla de cemento y arena (proporciones: 1 por 3) con la adición de un producto hidrófugo. Conviene emplear para la capa de acabado un yeso más duro que el aplicado antes, que no sería compatible con un soporte de cemento-arena.

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