Jueves, abril 19th, 2012 | Author:

Los colores neutros y fríos.
Un esquema de colores neutros, basado en el empleo del blanco con matices pálidos de tono crema y beige, garantiza una atmósfera fresca y luminosa, acogedora, por poco que el conjunto posea también algunas notas de color pálido. De no ser así la pieza resultaría algo distante y severa.
Existen grandes ventajas prácticas para decorar una casa con colores neutros, por el hecho de que se armonizan admirablemente con cualquier otro color. Así, por ejemplo, se pueden introducir objetos de tonos muy diversos, incluso muy intensos. Por otra parte, los objetos oscuros adquieren más valor cuando destacan sobre un fondo pálido. Por otro lado, si se aguarda a poder cambiar un día la decoración interior no será indispensable cambiar ciertos elementos de valor, tal como alfombras y cortinas, si son de un tono neutro.
Pero no reside aquí lo esencial. Lo que verdaderamente tiene interés en estos tonos es que desprenden una sensación de atmósfera apacible, indispensable en aquellas estancias en donde transcurre la mayor parte de nuestro tiempo, tanto si se emplean para el trabajo como para el ocio. Es el caso de las salas de estar. Los colores cálidos, frecuentemente utilizados en estas piezas, así como para los dormitorios, permiten crear efectos muy íntimos, pero que pueden ser en algunos casos muy opresivos. Es preferible, pues, guardarlos para el mobiliario, para las cortinas, para los cojines y para los pequeños objetos, que en este caso se harán resaltar sobre unos fondos de paredes pálidas.
Los colores neutros muestran su elegancia sobria y su amenidad incluso en estancias grandes, siempre y cuando se introduzca un segundo color dominante e intenso, de modo que la pieza no parezca demasiado espaciosa.

Categoría: Pintura
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